Seguridad y sistema penitenciario
Santa Fe inaugurará en 2027 “El Infierno”, la cárcel para presos de alto perfil
La provincia de Santa Fe avanza con una de las obras penitenciarias más ambiciosas de su historia: la construcción de “El Infierno”, la nueva cárcel de máxima seguridad ubicada en Piñero, que tendrá capacidad para alojar a más de 1.150 internos considerados de alto perfil criminal. El complejo será inaugurado en mayo de 2027 y estará destinado principalmente a narcotraficantes, sicarios y jefes de bandas delictivas.
El establecimiento formará parte de la Unidad Penitenciaria Nº 8 y demandará una inversión multimillonaria que supera los 143 mil millones de pesos. Según detalló el Gobierno santafesino, el objetivo es endurecer el régimen de detención de los presos más peligrosos y evitar que continúen operando desde las cárceles, algo que desde hace años preocupa a las autoridades judiciales y de seguridad.
La prisión contará con un sistema de vigilancia permanente, controles electrónicos, monitoreo con cámaras de última generación y sectores de aislamiento especialmente diseñados para internos de máxima peligrosidad. Además, se implementarán estrictos protocolos de comunicación para impedir el contacto con organizaciones criminales fuera de los penales.
Desde la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro sostienen que la construcción de esta cárcel representa “un cambio de paradigma” en materia de seguridad penitenciaria. La obra busca descomprimir otras unidades carcelarias y centralizar a los detenidos vinculados al crimen organizado en un solo lugar con mayores niveles de control.
El proyecto también contempla infraestructura reforzada, torres de vigilancia, perímetros de seguridad y módulos especiales preparados para internos con alto poder de organización criminal. De acuerdo con fuentes oficiales, el modelo toma referencias de cárceles de máxima seguridad utilizadas en otros países de la región para combatir estructuras narco.
La construcción de “El Infierno” se da en un contexto de fuerte endurecimiento de las políticas de seguridad en Santa Fe, una provincia atravesada en los últimos años por la violencia ligada al narcotráfico y las disputas entre bandas criminales, especialmente en Rosario y otras zonas del sur provincial.


